Juegos de correr infinitos
No hay meta, solo un contador de metros y el siguiente obstáculo. Corres, saltas, te deslizas o cambias de carril mientras el ritmo sube sin avisar, y basta una reacción tardía para acabar la partida. Por eso engancha tanto: cada intento dura un minuto, el nuevo récord siempre está a un tramo limpio de distancia y volver a empezar cuesta una sola tecla. Azoteas, pasillos de templos, calles de ciudad y caminos hechos de cubos.











